Nunca había visto a una zorra que se excitara tanto al sentir mi polla. Ella era una jovencita regordita y latina, y ya sabemos que ellas tienen fuego en sus coños. Solo con tocarla la guarra se retorcía de placer, pero al meterle mi verga su cara lo decía todo. Gemía y disfrutaba como la guarrilla que era mientras yo le daba una y otra vez. Sus tetas grandes se movían, eran naturales y eso se notaba. El movimiento era casi hipnótico y me ponía muy burro. Fue en ese momento en el que decidí que iba a correrme sobre sus tetazas, algo que cuando lo hice pareció encantarle a esta chica sudamericana.

Detalles del vídeo

Duración: 18:58
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